
Pretender perfección es algo totalmente absurdo y fuera de todo contexto, pero pretender armonía si es una lógica aceptable cuando hablamos de estética. La armonía corporal se puede lograr siempre y cuando se superen inicialmente los parámetros de salud: controlar el sobrepeso, construir buenos hábitos alimentarios, tener un buen funcionamiento metabólico (tiroides, hormonas sexuales) y una buena actividad física.
Una vez el organismo esta en buen funcionamiento es posible instaurar acciones para mejorar la armonía corporal, ya que ser saludable no es sinónimo de ser armónico. La proporción cintura cadera, es talvez la que más define la armonía, es decir, la cintura en las mujeres debe medir un 70 % menos que la medida del perímetro de cadera, y en los hombres, debería ser de un 80 % menos que el perímetro de la cadera.Pero una cintura definida en contraste con brazos gruesos y piernas gruesas no luce armónico, a menos que sea un hombre fisicoculturista. Para mejorar la armonía corporal, la tecnología en Medicina estética ofrece técnicas muy bien probadas y seguras, entre ellas, la carboxiterapia que ya lleva mas de 10 años en nuestro país y cuyos estudios revelan su papel en la disminución de medidas de contorno corporal, esta técnica basada en la aplicación subcutánea de CO2 de uso médico, las técnicas basadas en radiaciones de tipo no ionizantes, dentro de las que encontramos el ultrasonido (cavitación), la radiofrecuencia, las luces de diodo.
Y además técnicas mínimamente invasivas como el láser trascutáneo o láser subdérmico. Un aspecto también clave para el mantenimiento del contorno corporal es el uso de fajas de drenaje linfático por lo menos 3 o 4 horas diarias, y además el uso de geles corporales cuyos principios activos estén basados en alumbre, ya que las sales de alumbre está demostrado que proporciona engrosamiento a la dermis mejoran la flacidez. Es importante buscar la salud primero, luego la armonía, pero NUNCA la perfección.

