MI ODONTÓLOGO, ¿SINIESTRO O NO DIESTRO? ZURDO

MI ODONTÓLOGO, ¿SINIESTRO O NO DIESTRO? ZURDO by February 27, 2015 0 comments

Desde épocas antiguas, ser zurdo ha sido sinónimo de siniestralidad y aún en nuestros días existe cierta discriminación a quienes con su mano izquierda se encargan de esculpir sonrisas, pues se encuentran inmersos en una sociedad predominantemente diestra y en un mercado no pensado para ellos, donde desde la unidad odontológica, hasta delicados instrumentos usados en Cirugía o cualquier otra especialidad odontológica, no son ergonómicamente ni funcionalmente confeccionados para ellos.

Según las estadísticas mundiales, aproximadamente el 10% de la población es zurda y aún no se han estudiado cifras de cuantos de estos pueden ser odontólogos o quisieron serlo pero sintieron limitados sus esfuerzos, al encontrarse con docentes que no estaban preparados para recibir un estudiante de esta característica especial en su aula de clases y mucho menos en la práctica clínica, ya que para algunos puede ser una tarea tan compleja como enseñar a escribir, a tomar los cubiertos o amarrar los zapatos. En este sentido, no se trata solamente de que el estudiante sujete bien un instrumento, es técnica, es posición, es perspectiva de espacios, adaptabilidad y entendimiento para reconocer que a los zurdos les toca aprender como si estuvieran frente a un espejo.

De ahí, que el odontólogo zurdo debería ser un motivo de admiración y no de temor, que por su propia condición fenotípica, se puede mezclar entre su genialidad para unos, con creencias religiosas, prejuicios sociales y estereotipos peyorativos para otros.

Científicamente está comprobado que los zurdos desarrollan más su hemisferio cerebral derecho, el cual se encarga de las habilidades creativas, artísticas y el reconocimiento táctil y visual; características importantes para un odontólogo en su ejercicio.

Así que si tiene la suerte de encontrarse en su camino con un odontólogo zurdo, no se extrañe si los materiales e instrumentos que va a usar deben cruzan por sus ojos, si el cable de las piezas de mano quedan en el contorno de su cuello, si tarda un poco más en concluir su labor o si él tiene que asumir posiciones forzadas y usted pierde su comodidad para cumplir con los objetivos del tratamiento, pues la sensibilidad que él necesita, está en su mano…esa mano izquierda que acaricia con su profesión y está muy cerca de su corazón.

 

Faizuleny Moreno Benítez
Odontóloga, Pontificia Universidad Javeriana
Magister en Educación, Pontificia Universidad Javeriana
Especialista en Gerencia en Servicios de Salud, Institución Universitaria Colegios de Colombia

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